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Education in Latin America


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Nuestra Visión del Educando

Los autores de currículos académicos suelen empezar con la pregunta; “¿Que hay que enseñar y cuando?” Según Wiggins y McTighe (2014) es mejor empezar con, “¿Habiendo aprendido los contenidos más importantes, que podrán hacer los educandos?” Por eso su admonición de empezar a escribir programas escolares con evaluaciones auténticas, en las cuales los estudiantes tengan que demostrar transferencia de conocimientos, destrezas y actitudes para resolución de tareas y problemas diversos de la vida real o similares. Habiendo determinado las diferentes evaluaciones claves en donde los alumnos demostrarían su dominio de los estándares curriculares, el planeador de programas de estudio vuelve hacia atrás para designar, a través de unidades de estudio, los conocimientos y las competencias que deben tener para prepararse a tener éxito en la evaluación sumativa.

 

También toca esta tarea a los maestros que planean sus lecciones diarias, incluyendo todas las experiencias y prácticas necesarias para preparar a sus alumnos para salir airosos en las evaluaciones sumativas designadas. En general, la práctica de destrezas y aplicación de conocimientos debe ocupar más del doble de tiempo de clases que la trasmisión de conocimientos, pero cuando existe un programa curricular muy extenso como el mexicano, la tendencia puede ser concentrar en la dictación de conocimientos e información, y pedir que se aprenda de forma memorística, para luego devolverlos en un examen. Se recalca la importancia de evaluaciones comunes auténticas que requieran la resolución de tareas y problemas de la vida real (o similares) precisamente porque el propósito de la educación es preparar a los jóvenes para el éxito en el futuro.

 

Los estándares curriculares para la educación básica en México (http://ocadizquintanar.files.wordpress.com/2011/06/estandares-curriculares.pdf) no constituyen un programa curricular. No dicen qué hay que enseñar ni cuando. Detallan las competencias (conocimientos, destrezas, actitudes) más importantes que deben demostrar los estudiantes al salir de cada nivel. Por ejemplo, al salir de la secundaria los jóvenes deben poder escribir, usando convenciones ortográficas y gramaticales, convincentes, claras y precisas: obras de ficción, informes, reglas para la convivencia en una institución, monografías, resúmenes literarias, exposiciones de opinión, guiones para obras teatrales y programas de audio y/o video, cartas persuasivas, solicitudes de empleo, informes sobre experimentos científicos y textos autobiográficos.

 

¿Y el programa curricular actual va a desarrollar estas capacidades? ¿Cuánta práctica tienen los estudiantes en desarrollar tareas similares día a día en las escuelas a lo largo del país?

 

Si el propósito de la educación es preparar a los educandos para el éxito futuro, el logro más importante del proceso educativo debe ser un individuo capaz de usar sus conocimientos, destrezas y actitudes adquiridas para enfrentar éticamente a situaciones y problemas nuevas en su vida, seguir aprendiendo, y aplicar la creatividad y capacidad emprendedora para mejorar su entorno y el de las demás personas. Por lo tanto, al documento de estándares curriculares para la educación básica valdría la pena agregar una visión del educando capaz de aprender y resolver problemas nuevas ética e independientemente, identificando, ubicando y clarificando la informacion requerida y aplicándola acertadamente al nuevo contexto, comunicándose con vocabulario rico  y con relación atinada a su audiencia, propósito y disciplina.

 

La vision del educando se plasma en los conocimientos, las destrezas y las actitudes que demuestren los estudiantes para enfrentar a los retos en su vida, y asi es como los estándares curriculares cobran vida mediante sus evaluaciones. Por eso hay que diseñar evaluaciones comunes claves, interdisciplinarias, involucrando la transferencia de competencias y actitudes aplicadas a tareas similares a las que los alumnos enfrentarán en su futuro ejercicio profesional, laboral, y familiar.  Evaluaciones comunes claves pueden ser aparadores públicos para las llamadas destrezas del Siglo XXI; la creatividad, el trabajo en equipo, y si se dispone de los medios, el uso de la tecnología para demostrar aprendizaje auto-dirigido, el pensamiento crítico y el manejo de la información para el logro de propósitos específicos. Las evaluaciones comunes designarían el nivel de rigor que se aspira observar.  Asi, y en la vida profesional, laboral y familiar posterior, veríamos a nuestra visión del educando hecha realidad.

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Encuesta Estudiantil Potenciada: ¡Solo Cinco Ítems!

En el blog anterior se habló de la investigación educativa llamada “Proyecto Tripod”, que encontró que cuando los alumnos se manifiestan de acuerdo con unas cuantas preguntas o ítems en una encuesta, por lo regular están aprendiendo mucho.  Aquí les presentamos otra encuesta más breve aun, con ítems relacionadísimos con el progreso académico (cortesía del Colegio Internacional de Monagas, Maturín, Venezuela):

Escala: Totalmente de acuerdo     De acuerdo     En Desacuerdo     Totalmente en Desacuerdo                                     

1. Los estudiantes en mi clase tratan a el/la maestro/a con respeto.

2. Mis compañeros de clase se comportan de la manera que requiere el/ la profesor/a.

3. Los alumnos en mi clase se mantienen ocupados y no pierden tiempo.

4. En esta clase, aprendemos mucho casi todos los días.

5. En esta clase, aprendemos a corregir nuestros errores.

Esta encuesta es fácil de administrar y dice mucho sobre la calidad educativa dentro del aula de clases.


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Siete Preguntas Sencillas Predicen Progreso Académico

En la búsqueda de indicadores para evaluar a los maestros en America Latina, sería de provecho reflexionar sobre un estudio en Estados Unidos, Tripod Project:  (http://tripodproject.org/student-perception-surveys/, http://www.metproject.org/downloads/Student_Perceptions_092110.pdf, ). Encontró correlaciones importantes entre el grado de acuerdo que los alumnos expresan con siete clases de preguntas de encuesta y el progreso de los mismos estudiantes durante un año lectivo en exámenes censales estandarizados y otros exámenes diseñadas para medir pensamiento crítico y conceptual. Estas siete áreas se pueden resumir como “Las Siete C”.

El maestro cuida el bienestar de sus alumnos (los alienta y apoya).

Ejemplo de ítem para encuesta estudiantil: “El maestro/la maestra de esta clase me alienta a hacer mi mejor esfuerzo.” Los estudiantes indican su grado de acuerdo seleccionando una respuesta de la escala Likert: Completamente En Desacuerdo      En Desacuerdo     De Acuerdo     Completamente de Acuerdo, etc.

El maestro cautiva a los alumnos (aprender parece relevante e interesante).

Ejemplo: “El profesor/la profesora de esta materia me mantiene el interés. No me aburro.”

El maestro consulta con sus alumnos (los alumnos entienden que sus ideas son respetadas).

Ejemplo: “El profesor/la profesora de esta materia nos da tiempo suficiente para explicar nuestras ideas.”

El maestro controla la clase (hay una cultura de cooperación y apoyo mutuo entre alumnos).

Ejemplo: “Nuestra clase se mantiene ocupada y no pierde tiempo.”

El maestro clarifica la lección (el éxito parece posible).

Ejemplo: “Cuando estoy confundido, mi profesor/a sabe cómo ayudarme a entender.”

El maestro cuestiona, estimula y reta los alumnos (pide su mejor esfuerzo, perseverancia, y rigor.)

Ejemplo: “Mi profesor/a quiere que pensemos, no solo que memoricemos cosas.”

El maestro consolida el conocimiento (se conectan e integran las ideas).

Ejemplo: “Mi profesor/a toma el tiempo de resumir lo que aprendemos todos los días”.

Sencillamente, los alumnos en grupos que mostraron estar de acuerdo con estas siete clases de preguntas respecto a sus maestros en una encuesta estudiantil fueron los que también reportaron mayores aumentos de puntaje en los exámenes estandarizados durante el año lectivo.